Que una película sobre la crisis técnica y creativa que supuso la llegada del sonido a Hollywood se haya convertido, siete décadas después, en el musical de referencia absoluto del cine tiene algo de ironía deliciosa. "Cantando bajo la lluvia" cuenta cómo un estudio y sus estrellas se reinventan a la fuerza cuando el cine mudo deja de ser viable, y lo hace con una ligereza que esconde una precisión técnica asombrosa.
Gene Kelly, codirector junto a Stanley Donen además de protagonista, construye una película que funciona en dos niveles a la vez: como comedia romántica encantadora sobre un actor de cine mudo (Don Lockwood) que se enamora de una joven aspirante a actriz (Kathy Selden), y como comentario satírico sobre una industria obligada a improvisar sobre la marcha ante un cambio tecnológico que nadie supo anticipar del todo.
La escena que da título a la película, y por qué funciona tan bien
El número de "Singin' in the Rain" —Kelly bailando bajo la lluvia, paraguas cerrado, saltando charcos con una sonrisa de enamorado— es, posiblemente, la secuencia musical más reconocible de la historia del cine, y lo es porque cada elemento técnico está al servicio de una sola emoción: la felicidad desbordada de alguien que acaba de descubrir que está enamorado. No hay ni un segundo de la coreografía que no esté justificado narrativamente.
Antes de que existiera el término "coreografía integrada", esta película ya sabía que un número musical solo funciona de verdad cuando hace avanzar la historia, no cuando la interrumpe.
Un homenaje y una sátira al mismo tiempo
El personaje de Lina Lamont, la diva del cine mudo con una voz imposible para el sonoro, permite a la película reírse con cariño —y sin piedad— de los propios traumas de la industria de Hollywood ante la llegada del sonido. Es una autocrítica hecha desde dentro, con la ligereza del musical pero con una lucidez sobre la industria que pocas comedias de la época se permitían.
Por qué sigue siendo el techo del género
Ningún musical posterior ha vuelto a combinar con la misma naturalidad la comedia física, el romance, la sátira de industria y una coreografía tan meticulosamente integrada en la narración. "Cantando bajo la lluvia" no es solo un clásico nostálgico: sigue siendo, siete décadas después, el manual de instrucciones de cómo se hace bien un musical.